cuando tenía tres años sostenía firmemente que quería ser cirujana. bien
clarito, ni doctora ni médica, cirujana.
más o menos a los seis años, quería ser bailarina. o cantante. la verdad es que odio bailar, y canto espantosamente. eso si, canto mucho. está bueno para 'liberarse'.
cuando tenía nueve años iba a ser modelo. no se qué me pasaba por la cabeza realmente. y aparte de eso, mido un metro cincuenta y ocho. creo que no.
a los doce, y por mucho tiempo, iba a ser psicóloga. todos tienen ese amigo que los escucha y aconseja, que dice casualmente la palabra indicada en el momento justo. al parecer yo era buena para eso, y con algunas personas lo sigo siendo. no me daba
cuenta lo durísimo que es ingerir problemas ajenos todo el tiempo. hasta que mi padre (licenciado en psicología de profesión) me lo hizo ver.
psicóloga no.
actualmente dudo entre dos muy diferentes caminos. uno, es la historia. la clase en la que todos se duermen es la que más disfruto, apunto, opino y aporto. me encanta. quiero ser profesora. pero no me veo aguantando una manga de gente como mis compañeros,
barderos como ellos, no creo poder. es que no muchos son buena gente con los profesores, y no creo tener la fortaleza de soportarlo.
el otro camino, es diseño. es el más llamativo y por el que CREO que voy a inclinarme en el momento de inscribirme en una carrera. igual, me siento engañada. veo que de repente hay miles de diseñadores. podré yo ser más original que ellos, para destacarme, sobresalir y finalmente poder vivir de eso que elegí hacer? eso queda en veremos. por el momento, a disfrutar de mi último año de colegio, de mis compañeros, de mis amigos, de mi viaje a
bariloche y más.